La iluminación

ImagenAlexander Campos

                                                           La oscuridad espesa y absoluta se apoderó de sus ojos, que fijos al frente, no veían más que siluetas. Su seguridad no había flaqueado a pesar del largo tiempo que llevaban a bordo. Era, sin embargo, el único marinero anegado en esa determinación. Los bajeles llenos de tripulantes se sorteaban en silencio, buscando aguas buenas en medio de la penumbra. De repente, una violenta ráfaga a sotavento estremeció la proa de la Santa María precipitándole a la orilla del océano. Las anclas obligaron a la nave detenerse al borde del ponto. Vio abajo, la reverberación del imperio de Satanás, que ardía suntuosa bajo el vapor de las cataratas hervidas. Arriba, entre las nubes, vio a Dios con un encendedor.

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Published in: on diciembre 28, 2011 at 12:17 am  Dejar un comentario  
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