Desagravios

Por Rafael Arteaga

Camino al cementerio Fernando encontró un billete de cincuenta mil. Podría comprar flores para Juan. Antes del hallazgo solo le dejaría sobre su tumba un poema, hábito que se prolongaba en el tiempo y la lejanía. Recordó el deseo de su hermano antes de morirse: nada de flores, solo ron y cigarrillos. Veinte años atrás Juan había sido baleado por el amante de Clara, la hermana menor de Beatriz, novia de Juan. Cosa de negocios, o de amores según decían.

Cuando se acercó a la tumba vio que Beatriz derramaba licor en la tumba, y dejaba una cajetilla de Marlboro. Fernando y ella no se veían desde aquel día fúnebre.

–      Veo que lo sigues amando tal cual.

–      Así es.

–      Ya no te odio. (más…)

Published in: on marzo 26, 2010 at 1:24 am  Dejar un comentario  
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